© Todos los derechos reservados.
Mostrando las entradas con la etiqueta cita. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta cita. Mostrar todas las entradas

11 de marzo de 2013

Meditación

Cierto día, estaba el filósofo Vladimiro Marrón sentado en el césped de un parque, al sol. Parecía meditar, con los ojos cerrados, la espalda rígida, el rostro sin expresión. Varios jóvenes admiradores lo reconocieron y se reunieron a su alrededor, expectantes. Cuando Marrón abrió un ojo y vio a la pequeña multitud congregada en torno suyo, no dijo palabra alguna y se mantuvo en su sitio. Al cabo de unos minutos de incómodo silencio, uno de sus seguidores le preguntó:

‒¿Sobre qué medita, maestro?

Lo que pasó a continuación es confuso.

Algunos dicen que Vladimiro Marrón simplemente respondió: “Sobre el pasto”. Otros, que después empezó a levitar y dijo: “Ahora sobre nada”. Unos pocos creen que el meditabundo resultó ser un falso Vladimiro Marrón que se puso de pie y, mientras se alejaba, dijo algo así como: “Creo que me confunden con otro”.

Finalmente, uno asegura que Marrón repreguntó: “¿Alguien vio a un elefante escondido detrás de una flor?”. Ante la negativa general de sus discípulos, Marrón se agarró la cabeza con ambas manos y vociferó: “¿¡Cómo carajo hará para esconderse ahí, ese elefante hijo de puta!?”

Soco Urtizberea: El señor tiene caminos misteriosos y la señora, ni te cuento (1982)

31 de mayo de 2010

Fragmento tajante

(Para Illustration Friday, "Slither". Idea de Natalia E. Cerletti)

(...)
A partir de entonces fui un hombre muy buscado (el que más). Cuando conseguían cercarme, me abría paso a fuerza de cuchillos, navajas, cortaplumas, picahielos, abrecartas, katanas, sables, serruchos, sierras, limas, tijeras, trinchetas y demás elementos cortantes. Segaba, trinchaba, serraba, rompía, partía, cortaba, desmenuzaba, destripaba, degollaba, descosía... Adquirí modales letales, movimientos certeros, temerarios. Aprendí a estudiar los escenarios, a elegir ubicaciones, a esperar, a sorprender, a pensar en todas las posibilidades, a matar como quien se viste, o come, o anda en bicicleta.
(...)

19 de abril de 2010

El compañero


El compañero, originalmente cargada por Julikeishon -dibujos-.
"El policía arrimaba la cara a la pantalla, sin saber que cuanto más cerca, peor se ve. El compañero se mantenía a una distancia prudente, de pie, erguido. El resplandor no alcanzaba su rostro, que permanecía en sombras."
("El Vampiro de Villa Soldati", en El Vampiro de Villa Soldati y otros asesinos)

"Su vista aguzada, no obstante, era incapaz de imaginar el rostro del segundo oficial: adivinaba su postura de brazos cruzados, apoyado apenas contra el marco de una ventana cerrada, con las sombras cubriéndole la cara como una capucha de verdugo."
("Dolores", en El Vampiro de Villa Soldati y otros asesinos)

(Para Illustration Friday, "Detective")

11 de abril de 2010

Ojos brillantes (extracto)

(...)
Un perro yacía contra el frente de un edificio antiguo. Las marcas de sus enfermedades eran notorias y, a decir verdad, no se sabía si estaba vivo o muerto. Las moscas sobrevolaban su cuerpo arruinado, se posaban sobre él como quien busca algo insistentemente, desesperadamente, diez veces en el mismo lugar. Un gato viejo reposaba atento debajo de un auto abandonado, a la espera del fresco de la noche. Un extraño insecto trepaba por un árbol enfermo y deshojado a la vista de un ave que se ocultaba entre las chapas de un almacén en ruinas. No iba a llover, no ese día, y todos los animales lo sabían. Esa era una jornada de la que sólo cabía aguardar que pasara pronto. Nadie tenía previsto moverse de sus lugares.
(...)

(Para Illustration Friday, "Linked")

28 de marzo de 2010

Verdades ocultas


OVNI - primera prueba, originalmente cargada por Julikeishon -dibujos-.


“Si un árbol cae en medio de un bosque y nadie lo oye ni nadie lo ve, es porque el bosque tapa al árbol.”
Vladimiro Marrón


(Para Illustration Friday, "Rescue")

23 de marzo de 2010

De pulpos que arañan


Araña, originalmente cargada por My Buffo.


“Las arañas son como los pulpos: tienen ocho extremidades.”
Vladimiro Marrón

    Cuando Vladimiro Marrón dice “las arañas son como los pulpos: tienen ocho extremidades”, está queriendo exponer que aun en los sitios más dispares pueden encontrarse semejanzas, y que todo en la naturaleza tiene una correlación. La maravillosa comparación de Marrón entre un arácnido y un molusco cefalópodo es un grito a la paz, un llamamiento a olvidar todas aquellas cosas que nos diferencian, dejar a un lado lo superficial, lo evidente, para abstraer más allá de toda duda sólo aquello que nos iguala. ¿Qué importa si la araña tiene patas articuladas y el pulpo tentáculos blandos y cubiertos de ventosas? ¡Vivan las matemáticas! ¡Que nadie separe lo que el ocho ha unido!
    Aunque también es posible que Marrón haya querido descalificar toda una gama de comparaciones rebuscadas, como las que tienen lugar entre Pelé y Maradona, Estados Unidos y el Imperio Romano, Mozart y The Beatles, The Beatles y Oasis, Buenos Aires y París, la Bolsa de Valores y la Economía, John Lennon y Jesucristo, Yoko Ono y el Demonio, los gatos y los perros, el campo y la ciudad, James Dean y River Phoenix, o las noticias y la realidad, entre muchas otras. Porque, como todos sabemos, las arañas y los pulpos no tienen nada que ver.
Juan Pedro Soco Urtizberea

1 de marzo de 2010

Burocracia

"La burocracia se creó para ahorrarnos la molestia de la confianza."
Vladimiro Marrón

24 de febrero de 2010

El fin de la Historia


Urbi et orbi, originalmente cargada por Julikeishon.
“Todo comienzo y todo final supone siempre una exclusión. Todo corte en la delicada línea del tiempo es siempre un acto violento de arbitrariedad del cual solemos arrepentirnos, juzgando necesario un corte más abarcador. Al final de cuentas, volvemos al límite inicial para no abrazar toda la Historia...”
Tabb Capslocke en Historia del Universo

17 de febrero de 2010

El árbol del ahorcado


El árbol del ahorcado, originalmente cargada por Julikeishon -dibujos-.
“Al amparo de las oscuras murallas sólo hay silencio. La muerte vigila, una sombra somnolienta vagando entre los árboles marchitos y la niebla espesa de resplandores fantasmales. La cuerda cruje contra una rama, despacio, suavemente, mecido el cuerpo por una brisa imperceptible. Una advertencia última para el viajero extraviado, un signo, una señal. A los pies de la fortaleza que sólo ven quienes van a morir, no hay otro vestigio de vida.”
Juan Pedro Soco Urtizberea