© Todos los derechos reservados.
Mostrando las entradas con la etiqueta humor. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta humor. Mostrar todas las entradas
11 de julio de 2015
Pensamiento Marrón
Ya se puede descargar Pensamiento Marrón. Obra, vida y enigma de Vladimiro Marrón en este enlace (versión PDF).
Etiquetas:
humor,
libros,
vladimiro marrón
13 de junio de 2015
El precio justo
Paseaba yo por una feria callejera, en un tramo donde se concentraban los artistas. Había cuadros de todo tipo, estilos, colores y tamaños.
Algunos parecían hechos en serie con alguna magnífica técnica que permitía a su artista crearlos en segundos, pero con un notable efecto final (paisajes galácticos, oníricos, bucólicos). Su tamaño era más bien pequeño y su precio, en consonancia.
Otras obras eran más grandes y elaboradas: cuadros de gran formato, pintados con esmero en la línea más clásica de la pintura clásica. Los temas variaban, pero siempre dentro de lo clásico: desnudos, payasos, naturalezas muertas, marinas, retratos. Los precios, claro, también variaban.
Había exponentes del impresionismo, copias más o menos logradas de pinturas famosas (Van Gogh, Dalí, Picasso, Klimt, Kandisnsky) y cierto arte recargado más cercano a la ilustración de las portadas de los cómics que al óleo de Leonardo.
Me gustaba recorrer ese tramo de la feria y ver la diversidad de artistas, técnicas y resultados. De vez en cuando, incluso, podía verse a uno de los pintores en acción, quizás lo más asombroso y entretenido de todo el paseo.
Ese día había cobrado un dinero extra y había pensado en hacerle un regalo a alguien. Por qué no, me dije, alguno de estos trabajos. Así que presté atención, más que otras veces, al valor que (en dinero) los autores le daban a sus obras. Lo más bajo era veinticinco, pero los precios escalaban por los cincuenta, cien, ciento treinta, ciento cuarenta y cinco, ciento cincuenta, doscientos, doscientos quince, trescientos, cuatrocientos, quinientos cincuenta, quinientos setenta y cinco, seiscientos veinticinco, setecientos. Mil parecía ser el tope para la feria.
Algunos parecían hechos en serie con alguna magnífica técnica que permitía a su artista crearlos en segundos, pero con un notable efecto final (paisajes galácticos, oníricos, bucólicos). Su tamaño era más bien pequeño y su precio, en consonancia.
Otras obras eran más grandes y elaboradas: cuadros de gran formato, pintados con esmero en la línea más clásica de la pintura clásica. Los temas variaban, pero siempre dentro de lo clásico: desnudos, payasos, naturalezas muertas, marinas, retratos. Los precios, claro, también variaban.
Había exponentes del impresionismo, copias más o menos logradas de pinturas famosas (Van Gogh, Dalí, Picasso, Klimt, Kandisnsky) y cierto arte recargado más cercano a la ilustración de las portadas de los cómics que al óleo de Leonardo.
Me gustaba recorrer ese tramo de la feria y ver la diversidad de artistas, técnicas y resultados. De vez en cuando, incluso, podía verse a uno de los pintores en acción, quizás lo más asombroso y entretenido de todo el paseo.
Ese día había cobrado un dinero extra y había pensado en hacerle un regalo a alguien. Por qué no, me dije, alguno de estos trabajos. Así que presté atención, más que otras veces, al valor que (en dinero) los autores le daban a sus obras. Lo más bajo era veinticinco, pero los precios escalaban por los cincuenta, cien, ciento treinta, ciento cuarenta y cinco, ciento cincuenta, doscientos, doscientos quince, trescientos, cuatrocientos, quinientos cincuenta, quinientos setenta y cinco, seiscientos veinticinco, setecientos. Mil parecía ser el tope para la feria.
Etiquetas:
absurdo,
arte,
cuentos,
humor,
relatos breves
23 de agosto de 2014
El secreto del secreto
‒Nunca, pero nunca de los nuncas, tenés que fiarte de (o hacerle caso a) una persona que esconde secretos.
‒¿Por qué?
‒No te lo puedo decir. Es un secreto.
‒¿Por qué?
‒No te lo puedo decir. Es un secreto.
Etiquetas:
cuentos,
humor,
microcuentos,
relatos breves,
secreto
24 de mayo de 2014
Literatura infantil
Tengo un amigo invisible.
Mi amigo invisible juega conmigo.
Cuando juego con otros niños, mi amigo invisible ayuda a
esconderme.
Mi amigo invisible hace las tareas conmigo. Mi amigo
invisible vive en la calculadora que hace las cuentas y es la voz que lee mis
libros de texto.
Cuando me siento sola, mi amigo invisible me hace compañía.
Y cuando estoy con mucha gente pero no me hacen caso, mi
amigo invisible charla conmigo.
Mi amigo invisible es muy divertido.
Mi amigo invisible es mi mejor amigo.
Mi amigo invisible me visita también de noche.
Cuando las luces se apagan y todos duermen, mi amigo
invisible me susurra al oído: “Mátalos a todos”.
¡Qué gracioso, mi amigo invisible! Sabe que no puedo
levantarme porque duermo atada con correas.
Etiquetas:
cuentos,
humor,
ilustración,
infantil,
microcuentos,
terror
17 de mayo de 2014
Veinte
Cuando se acerca el Mundial, una final de Libertadores o de Champions League, la última jornada del campeonato local o cualquier otro gran evento futbolístico, no faltan los detractores que salen a menospreciar el interés general que se palpa en el aire por el Deporte Rey, y lo vituperan reduciéndolo a la nadería más bobalicona que se les ocurre.
Pero quien dice que el fútbol son “veintidós boludos corriendo atrás de una pelota” no entiende nada, no sabe nada. La mera enunciación de la frase refleja un desconocimiento profundo sobre el balompié, su dinámica, sus actores, su lógica. Ninguno de estos superados contraculturales repara, por ejemplo, en la figura del arquero.
Los arqueros, uno por equipo, son tipos que no quieren saber nada con el balón, que respiran tranquilos cuando lo ven lejos y que sufren cuando se les viene encima. Al contrario que la mayoría de sus compañeros detestan su presencia, no sienten la necesidad de controlarlo, amasarlo, doblegarlo, obligarlo a hacer piruetas en el aire y conminarlo a una trayectoria curva, perfecta, hacia el ángulo recto de palo y travesaño. Todo lo opuesto: apenas toman la pelota, los arqueros la revolean lejos, con un pelotazo casi despectivo a la mitad de la cancha, como una amenaza (“no vuelvas por acá, no sos bienvenida”); y si sus coequipers se empeñan en pasársela para jugar corto, los arqueros sufren con los pies como un equilibrista sin red en la cuerda floja.
Los guardametas odian a la pelota. Le dan puñetazos, la tiran afuera del terreno de juego, la aplastan con su cuerpo contra el suelo, la alejan de sí todo el tiempo. Incluso la escupen, indirectamente, cada vez que empapan sus guantes de saliva antes de sujetarla. Y la insultan en susurros cada vez que tienen que ir a buscarla al fondo del arco, mientras ella parece sonreírles cómoda y burlona entreverada en la red.
Por eso, cuando alguien dice que el fútbol son veintidós boludos corriendo atrás de una pelota, no entiende nada. Son veinte, nada más.
Etiquetas:
cuentos,
fútbol,
humor,
microcuentos,
reflexión,
relatos breves
17 de enero de 2014
Secuestro Muy Sofisticado
Foto por AMERICANVIRUS.
Sr. Fulano: tenemos secuestrado a su hijo. Si desea verlo otra vez con vida, envíe la palabra RESCATE al 666*.
*Coste del mensaje:
1.000.000 € +IVA. Promoción por tiempo limitado. Solo válida en Península y Baleares.
Etiquetas:
crimen,
cuentos,
humor,
microcuentos,
relatos breves
22 de diciembre de 2012
La cena de empresa (desde el punto de vista del soso)
Todo el mundo, en una u otra medida, conoce lo que es una
cena de empresa, de esas que se celebran a final de año. Borracheras
generalizadas, bromas del Jefe a los empleados y de los empleados al Jefe (con
revanchas personales incluidas), encuentros sensuales (o directamente sexuales)
entre compañeros de trabajo, peleas a golpe de puño, desapariciones misteriosas
y apariciones enfervorizadas, y un largo etcétera de anécdotas que se repiten
año tras año, empresa tras empresa (véase, por ejemplo, el reportaje ilustrado
de El Jueves).
Pero en toda cena de empresa hay un soso, un amargo, un tipo
aburrido que con su cara de Amanita
muscaria y su actitud avinagrada se aburre y aburre a los demás. Este
personaje es uno que se pierde todo lo que ocurre, aunque esté en una posición
privilegiada para presenciarlo: es como un Safety
Steward en los partidos de fútbol (esos que están vestidos con chalecos o
abrigos fluorescentes, mirando al público y de espaldas al campo de juego), que
están en un sitio inmejorable para ver el partido pero miran para el lado
contrario; al final, se enteran todo por rumores (un grito de gol, una ovación,
un abucheo, una silbatina) y solo comprenden totalmente lo que ha ocurrido una
vez que termina el encuentro y alguien se los relata.
El soso, realmente, no tiene claro para qué va a la cena de
empresa. Quizás un poco para no enfadar (y/o entristecer) al Jefe; o tal vez para
no aguantar a algún compañero pesado que le insiste y le insiste para que vaya.
En cualquier caso, se lo toma como una suerte de obligación, un trámite que
debe cumplir anualmente, como hacer la declaración de la renta, pasar la
revisión del auto o controlarse las caries.
Para un tipo así, ¿qué es la cena de empresa? ¿Cómo se ve
este evento a través de sus ojos? Es muy simple. Para el soso, la cena de
empresa es un ritual absurdo con unas etapas claras y definidas, en las que no
pasa nada sustancial para el destino del universo, a saber:
Etiquetas:
cuentos,
humor,
relatos breves
17 de agosto de 2012
Muera por algo
¿Se acercan sus últimos días? ¿Se encuentra al final de un
largo camino? ¿O quizás una terrible enfermedad está a punto de llevárselo en
la flor de la edad?
¿Tiene esa horrible sensación de que no ha hecho nada
importante en su vida? ¿Se mira al espejo y solo ve un cuerpo decrépito,
egoísta y autocompasivo?
¡No lo piense más! Asegúrese una muerte digna del mejor
epitafio. Visite Die4Something.com y
encuentre las mejores maneras de morir por una causa justa.
- Revoluciones
tercermundistas
- Guerras civiles
- Movimientos de Liberación
- Protestas ecologistas
- Lucha antiterrorista
- Lucha antimperialista
- Partidos de fútbol
El mundo es un lugar lleno de guerras y violencia, donde
siempre hay un sitio propicio para morir en nombre del Bien.
Cuando sepa que sus días están contados, no lo dude. Visite Die4Something.com y le ofreceremos
múltiples opciones. Un experimentado plantel de asesores (formado por ex
agentes de CIA, KGB, Mosad y secundarios de las películas de Van Damme) le recomendará
el mejor destino en función de sus ideologías personales.
Usted solo tiene que decirnos dónde, y nuestros expertos se
encargarán de ponerlo en primera línea de combate sin preparación militar
alguna: deje que una bala arbitraria lo convierta en mártir, antes de que la
vejez, el cáncer u otros males ponzoñosos se encarguen de Usted.
En Die4Something.com
le garantizamos un final rápido y (casi) indoloro[1]
en manos de los mejores profesionales de la muerte. Nuestro equipo de
especialistas cuenta para ello con la inestimable colaboración de las
guerrillas, los cuerpos paramilitares y los regímenes dictatoriales más
sanguinarios del planeta.
Más de cinco mil lápidas satisfechas nos avalan. Deje que en
su último reposo luzcan frases como:
- “Murió luchando por la Libertad”
- “Mártir de la Revolución changrusiana”
- “Encontró la Muerte en el campo de batalla”
- “Le afanamo’ la bandera, que la vengan a buscar”
Ponga poesía a los últimos instantes de su miserable vida.
Muera por algo.
Die4Something.com. Porque la Muerte Digna es otra cosa.
NOTAS:
ü Pago por adelantado.
ü No se aceptan cambios ni devoluciones.
ü Lápida no incluida.
ü Die4Something.com no se responsabiliza por secuestros, torturas ni
violaciones sufridas una vez entregado el envío.
ü Die4Something.com no se identifica necesariamente con las opiniones
manifestadas por sus usuarios.
[1] La
muerte podrá ser también lenta y dolorosa. Condiciones sujetas al armamento,
estado mental y/o sobornabilidad del ejecutor.
Etiquetas:
cuentos,
humor,
muerte,
publicidad,
relatos breves
6 de diciembre de 2010
Chistonto infinito
Solo apto para matemáticos y para aquellos que hayan prestado atención durante las clases de le escuela primaria.
Etiquetas:
chiste,
geometría,
humor,
matemática
19 de octubre de 2010
Chistonto (x II)
Etiquetas:
amor,
chiste,
espantapájaros,
humor,
ilustración
12 de octubre de 2010
Chistonto (I)
Aunque no lleve firma (porque lo monté en Fotochot e Indisáin y me se olvidó incluirla), lo hice yo solito...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








