No se sabe
exactamente quiénes son. Algunos sostienen que se trata de una secta, una
hermandad secreta o un grupo de iniciados; otros creen que son simplemente
miembros anónimos de una red descentralizada, como pequeñas células terroristas
de la desdicha; la mayoría, sin embargo, piensa que apenas son un recurso
metafórico, una manera de designar a los que deben llevar el peso de una triste
y caprichosa maldición. Solo una cosa es clara: los habitantes del Tercio Norte
existen.
Todo comenzó,
como casi siempre, con una observación curiosa sobre una realidad eterna. En el
pronóstico del tiempo, por enésima vez, el mapa de España aparecía cubierto de
soles y temperaturas agradables… excepto en el tercio norte. Una y otra vez, los meteorólogos de la televisión y
la radio repetían la dichosa frase, siempre distinta, siempre la misma:
“Soleado en la
mayor parte de la península, exceptuando
el tercio norte donde estará principalmente cubierto con riesgo de
chaparrones…”
“El buen tiempo
reina en todo el territorio, a excepción
del tercio norte ya que una borrasca entra por el Atlántico…”
“Nubes y claros,
poco riesgo de precipitaciones, menos en
el tercio norte donde se esperan lluvias abundantes…”
“Se anticipa un
fin de semana ideal para realizar deporte y actividades al aire libre, aunque no en el tercio norte, donde el
mal tiempo dejará frío, granizo e incluso nevadas hasta el martes…”
Y así
sucesivamente.
