© Todos los derechos reservados.
Mostrando las entradas con la etiqueta muerte. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta muerte. Mostrar todas las entradas

17 de agosto de 2012

Muera por algo



¿Se acercan sus últimos días? ¿Se encuentra al final de un largo camino? ¿O quizás una terrible enfermedad está a punto de llevárselo en la flor de la edad?
¿Tiene esa horrible sensación de que no ha hecho nada importante en su vida? ¿Se mira al espejo y solo ve un cuerpo decrépito, egoísta y autocompasivo?

¡No lo piense más! Asegúrese una muerte digna del mejor epitafio. Visite Die4Something.com y encuentre las mejores maneras de morir por una causa justa.

  • Revoluciones tercermundistas
  • Guerras civiles
  • Movimientos de Liberación
  • Protestas ecologistas
  • Lucha antiterrorista
  • Lucha antimperialista
  • Partidos de fútbol

El mundo es un lugar lleno de guerras y violencia, donde siempre hay un sitio propicio para morir en nombre del Bien.

Cuando sepa que sus días están contados, no lo dude. Visite Die4Something.com y le ofreceremos múltiples opciones. Un experimentado plantel de asesores (formado por ex agentes de CIA, KGB, Mosad y secundarios de las películas de Van Damme) le recomendará el mejor destino en función de sus ideologías personales.

Usted solo tiene que decirnos dónde, y nuestros expertos se encargarán de ponerlo en primera línea de combate sin preparación militar alguna: deje que una bala arbitraria lo convierta en mártir, antes de que la vejez, el cáncer u otros males ponzoñosos se encarguen de Usted.

En Die4Something.com le garantizamos un final rápido y (casi) indoloro[1] en manos de los mejores profesionales de la muerte. Nuestro equipo de especialistas cuenta para ello con la inestimable colaboración de las guerrillas, los cuerpos paramilitares y los regímenes dictatoriales más sanguinarios del planeta.

Más de cinco mil lápidas satisfechas nos avalan. Deje que en su último reposo luzcan frases como:

  • “Murió luchando por la Libertad”
  • “Mártir de la Revolución changrusiana”
  • “Encontró la Muerte en el campo de batalla”
  • “Le afanamo’ la bandera, que la vengan a buscar”

Ponga poesía a los últimos instantes de su miserable vida. Muera por algo.

Die4Something.com. Porque la Muerte Digna es otra cosa.


NOTAS:
ü  Pago por adelantado.
ü  No se aceptan cambios ni devoluciones.
ü  Lápida no incluida.
ü  Die4Something.com no se responsabiliza por secuestros, torturas ni violaciones sufridas una vez entregado el envío.
ü  Die4Something.com no se identifica necesariamente con las opiniones manifestadas por sus usuarios.


[1] La muerte podrá ser también lenta y dolorosa. Condiciones sujetas al armamento, estado mental y/o sobornabilidad del ejecutor.

13 de noviembre de 2011

Rhetorik des Todes

(A continuación, un extraño caso de colaboración literaria paranormal: Verónica Cerletti escribió el texto sin conocer mi dibujo; yo dibujé sin conocer el texto. Y así como así, las piezas encajan sorprendentemente... Eso sí: alemanes puristas, abstenerse.)


Eins… zwei… drei... dreimal haben die Glocken geschlagen. Die Zeit ist noch nicht gekommen.
Auf jeden Fall erwartet mich immer das Gleiche: die Angst, der Kampf und schliesslich die traurige Resignation. Ironisch, das kann nicht anders als ironisch sein. Sie haben die Freiheit, ich kann nichts entscheiden. Durch mich werden alle am Ende frei, aber es gibt keine Erlösung für mich. Trotzdem sind sie traurig und sogar trauriger so bald sie vor mir stehen. Das wäre schon mein liebstes Wunsch, wenn es mir zu wünschen noch erlaubt wäre, mich selbst abholen zu können. Aber solche Gabe wurde mir nicht gegeben. Es ist mein Schicksal, die Last der Ewigkeit immer zu tragen. Ironisch. Den glücklichsten Wesen, die existieren, wurde kein Bewusstsein deren Glück gegeben und so war es ihnen die Gelegenheit verwehrt, es zu geniessen. Bewusst genug bin ich, um die ganze Ewigkeit zu leiden. Müdigkeit kenne ich nicht; Überdruss ertrage ich. Und wenn alles endlich vorbei ist, wenn es niemanden mehr zu befreien gibt, werde ich noch da sein, König des Nichts, Held der Gegangen? Nein, die Zeit wird mir immer Gesellschaft leisten. Oder wird die Zeit auch ihr Ende finden und meine Befreiung wird endlich kommen? Das wurde mir nicht offenbart. Die ganze Geschichte kennt niemand, sonst kennen wir alle einen verschiedenen Teil. Wehe mir! Wenn ich wenigstens nicht so viel denken könnte! Zeit zum Denken habe ich leider viel.
Eins… zwei… drei… vier... viermal haben die Glocken geschlagen. Komm, vergängliche Seele… deine Zeit ist gekommen.
Verónica Cerletti

15 de diciembre de 2010

De largo


Anónimo, originalmente cargada por Lewenhaupt.
Mira en el teléfono pero no hay cobertura. Debería, pero no hay.
Maldice por lo bajo, revolea los ojos, resopla, hincha las alas de la nariz e inspira aire.
Tiene que mandar ese mensaje, o llamar. Es importante, cree. Además, ellos le tienen que decir en qué estación bajarse o se va a seguir de largo.
Se va a seguir de largo.
Recuerda las veces que se pasó de estación. En la línea A, o en algunas de la D, por ejemplo, tuvo que volver a pagar el cospel. El viejo cospel de subte. Ahora ya no hay cospeles. Y las líneas son más largas.
Antes no. Antes, cuando viajaba todos los días al colegio. Al volver cansado, en esa noche eterna del subterráneo, veía su reflejo y el de los otros en el vidrio oscuro bajo la luz artificial, como de morgue, convertidos en rostros abatidos, sonámbulos, demacrados. Y se imaginaba que el tren no iba a parar, que iba a seguir de largo hacia esa última estación que no figuraba en ningún plano. El tren de los muertos. Un cargamento de almas hacia su última parada.
Lo obsesionaba la idea: un día cualquiera, el túnel se haría más largo que nunca, el aire más cálido y espeso, los minutos interminables. Entonces llegarían a un apeadero antiguo, de aspecto abandonado, con azulejos resquebrajados y humedad en los techos. Una iluminación tenue y amarillenta les daría la bienvenida. No tendrían más remedio que bajar y caminar hacia la única salida, un pasillo descendente con curvas y contracurvas y escaleras y grietas. Al final del pasillo…
Vuelve la cobertura. Se apresura a teclear con el pulgar, leyendo con atención en la pantallita iluminada donde se multiplican las abreviaturas, las faltas de ortografía y los códigos de símbolos. Le va a dar “enviar”, pero la cobertura se pierde otra vez.
Se resigna. Al final, se va a seguir de largo.

18 de noviembre de 2010

Dignidad


Gato camionero (PS), originalmente cargada por My Buffo.
Una vez vi un gato moribundo. Estaba reposando al sol sobre un camión, vigilando su feudo baldío. Así no podía saberse que tenía las horas contadas. Conservaba su postura arrogante, sus ojos incisivos, su mansa intimidación.
    Era un callejero, un sobreviviente. Consciente de que le llegaba su momento, mantenía la compostura. No quería dar señales de debilidad, ni siquiera ante la muerte.
    Cuando pasé a su lado, me siguió con la mirada. Apenas giró la cabeza, despacio, acompañando mi trayectoria. Me clavaba la vista desafiante. No hizo ademán de levantarse ni de huir. No estaba en sus planes retroceder. No podía.
    Me detuve junto a él. Agachó las orejas y entrecerró los ojos. Estiré lentamente una mano hacia su hocico. Encogió la cabeza y emitió un gruñido mudo. A medida que mi dedo se aproximaba a su nariz, el bufido se volvía más agudo. Cuando estuve a punto de tocarlo, abrió sus fauces y lanzó un maullido de guerra. Pero se quedó firme en su posición.
    Retiré mi mano y me fui. Lo dejé en paz. Él no agradeció mi gesto. No tenía por qué. Yo, en cambio, me volví una última vez y lo saludé con respeto.
    Cuando sea mi turno, quiero morir con esa dignidad.

12 de octubre de 2010

Chistonto (I)

Aunque no lleve firma (porque lo monté en Fotochot e Indisáin y me se olvidó incluirla), lo hice yo solito...

28 de julio de 2010

La muerte, después de la vida

La humanidad se pregunta, desde la noche de los tiempos, qué hay después de la muerte (si es que hay algo). La pregunta se repite y se suceden las respuestas fantasiosas, tan elaboradas como reiterativas, iguales a la metáfora sobre el Origen encapsulada en el sintagma ‘la noche de los tiempos’.
Nadie que haya pisado el reino que se extiende más allá de los oscuros muros de la Muerte ha regresado jamás para relatar qué hay (o no hay) del otro lado. Algunos moribundos hablaron de una luz al final del túnel (otra figura retórica que, en este caso, designa esperanza), pero nadie puede confirmar que sus recuerdos correspondan al exacto momento en que sus funciones vitales estuvieron paralizadas y no a otra etapa de su vida como, verbigracia, el nacimiento o una excursión al Karst esloveno.
Hay, por tanto, dos certezas claras en torno al gran misterio que aqueja al ser humano: la primera de ellas es que la humanidad jamás podrá dar una respuesta en voz alta sobre el destino final de nuestras almas (si es que hay almas, si es que hay destino final); la segunda, que cada uno de nosotros acabará sabiéndolo tarde o temprano.
Quizás por ello el famoso ‘Asesino de la Revelación’ escribía a sus víctimas unas sugerentes invitaciones a la que sería su última cena, en las que afirmaba gozoso: “Esta noche, después del postre, sólo unos pocos elegidos podrán conocer, finalmente, la respuesta al Misterio más importante de la vida.”
Además de por quince asesinatos, fue condenado por estafa. Cobraba a razón de cien dólares el cubierto.

4 de abril de 2010

El fin de la muerte


El día en que se celebraba el fin de la Muerte se pecó de optimismo. En primer lugar, porque sólo se trataba de dar la bienvenida a un fármaco que retrasaba indefinidamente el envejecimiento; en segundo lugar, porque la elaboración del fármaco era lenta y compleja, a tal punto que sólo un laboratorio en todo el planeta era capaz de ensamblar adecuadamente sus componentes; en tercer lugar, porque el fármaco era costoso y, por tanto, sólo estaba al alcance de los más ricos y poderosos.
La noche en que se celebraba el fin de la Muerte, los sepultureros dinamitaron el laboratorio e incendiaron el registro de patentes; los fabricantes de cremas faciales y suplementos vitamínicos robaron y destruyeron las existencias del fármaco; los dueños de asilos y geriátricos secuestraron y asesinaron a los científicos, farmacéuticos, directivos, burócratas, administrativos, funcionarios y empleados de todo rango que participaron en el proyecto.
Al día siguiente de que se celebrara el fin de la Muerte, se celebraron muchos funerales y la vida siguió su curso.

17 de febrero de 2010

El árbol del ahorcado


El árbol del ahorcado, originalmente cargada por Julikeishon -dibujos-.
“Al amparo de las oscuras murallas sólo hay silencio. La muerte vigila, una sombra somnolienta vagando entre los árboles marchitos y la niebla espesa de resplandores fantasmales. La cuerda cruje contra una rama, despacio, suavemente, mecido el cuerpo por una brisa imperceptible. Una advertencia última para el viajero extraviado, un signo, una señal. A los pies de la fortaleza que sólo ven quienes van a morir, no hay otro vestigio de vida.”
Juan Pedro Soco Urtizberea