A veces pongo en el Féisbuk
cosas como: “Ahora voy a salir con la bici y voy a ir hasta tal pueblo, donde
voy a hacer un poco de rafting;
después me voy a pasar la tarde al pueblo de al lado, que están de fiesta, y
voy a participar en el campeonato de [juego de mesa] que ya gané hace dos años”.
Así parezco un tipo con una gran vida social, muy activo y poco apegado a las
redes virtuales.
Pero después no hago
nada. Simplemente me quedo agazapado delante del monitor, esperando ansioso las
respuestas (pocas y en general estúpidas) de mis contactos y otros
desconocidos.
