© Todos los derechos reservados.

23 de marzo de 2010

De pulpos que arañan


Araña, originalmente cargada por My Buffo.


“Las arañas son como los pulpos: tienen ocho extremidades.”
Vladimiro Marrón

    Cuando Vladimiro Marrón dice “las arañas son como los pulpos: tienen ocho extremidades”, está queriendo exponer que aun en los sitios más dispares pueden encontrarse semejanzas, y que todo en la naturaleza tiene una correlación. La maravillosa comparación de Marrón entre un arácnido y un molusco cefalópodo es un grito a la paz, un llamamiento a olvidar todas aquellas cosas que nos diferencian, dejar a un lado lo superficial, lo evidente, para abstraer más allá de toda duda sólo aquello que nos iguala. ¿Qué importa si la araña tiene patas articuladas y el pulpo tentáculos blandos y cubiertos de ventosas? ¡Vivan las matemáticas! ¡Que nadie separe lo que el ocho ha unido!
    Aunque también es posible que Marrón haya querido descalificar toda una gama de comparaciones rebuscadas, como las que tienen lugar entre Pelé y Maradona, Estados Unidos y el Imperio Romano, Mozart y The Beatles, The Beatles y Oasis, Buenos Aires y París, la Bolsa de Valores y la Economía, John Lennon y Jesucristo, Yoko Ono y el Demonio, los gatos y los perros, el campo y la ciudad, James Dean y River Phoenix, o las noticias y la realidad, entre muchas otras. Porque, como todos sabemos, las arañas y los pulpos no tienen nada que ver.
Juan Pedro Soco Urtizberea

19 de marzo de 2010

Don Nadie




–Disculpe, ¿nos conocemos de algún lado?
–No lo creo, jamás he estado ahí.
–Perdone la molestia, entonces. Pensé que era alguien que había visto en alguna parte.
–Imposible. Yo nunca llegué a ser alguien.

(Para Illustration Friday, "Expired")

13 de marzo de 2010

Enterrado


–Esto está muerto.
­–¡Claro! Estamos en un cementerio. Acá todo está muerto.
­–Pasame el faso.
­–¿Te imaginás que, de repente, se levantaran todos los muertos?
Cool! Estaría re-loco.
­–No, mejor así.
–Una vez hicimos una sesión en un cementerio.
–¿El juego de la copa?
–Sí.
­–¿Y, qué pasó?
–Nada. Uno se asustó por un ruido, pero era un gato.
–¿Por qué la gente siempre se asusta en los cementerios?
­–Son re-tétricos, loco.
–Nada que ver. Los cementerios son lugares re-tranquilos. Nunca pasa nada.
–Por eso me gustan los cementerios. Escuchá: qué paz…


(Para Illustration Friday, "Subterranean". Idea de Natalia E. Cerletti)

11 de marzo de 2010

Valor

Se dio cuenta de que el valor no era sólo para los caballeros de brillante armadura.
(Para Illustration Friday, "Brave".)

8 de marzo de 2010

Opiniones



Según especulan algunos historiadores, en el transcurso de la década de 1980 la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas lanzó una misión tripulada hacia el planeta Marte. Allí, los cosmonautas plantaron una bandera roja con la hoz y el martillo amarillos, recogieron muestras del suelo y del aire, y excavaron el terreno infructuosamente en busca de agua subterránea. Pero nunca volvieron a casa.
Una corriente de pensadores cree probable que la tripulación se haya topado a su regreso con un agujero de gusano, arribando así a la Tierra aunque mil millones de años en el pasado. Según los partidarios de esta hipótesis, los cosmonautas habrían muerto en la enrarecida atmósfera del joven planeta, mientras que las muestras marcianas habrían contaminado la incipiente vida terrestre con bacterias y otros microorganismos del planeta rojo. Ello habría dado origen a formas de vida alteradas cuyo camino evolutivo no habría conducido al homo sapiens, entre otras muchas especies que jamás habrían llegado a existir.
Hay paleontólogos, otros historiadores y numerosos biólogos que no están de acuerdo con estas tesis.

7 de marzo de 2010

Vida eterna

Cierta vez, un hombre muy rico preguntó a un erudito si conocía el secreto de la vida eterna; añadió que estaría dispuesto a pagar muy bien por hacerse con él. El erudito lo citó esa misma noche en su casa y le prometió que, antes del amanecer, sabría cómo alcanzar la inmortalidad; y que, además, renunciaba a cualquier pago, estipendio, remuneración, honorario o gratificación que el hombre rico fuera capaz de ofrecerle, pues el saber no tenía precio, y compartir y extender el conocimiento era la recompensa más grande que un filósofo podía desear.
Apenas cayó el sol, el hombre rico se presentó en el domicilio del erudito, vistiendo sus mejores galas para la ocasión más importante de su vida, con frac, sombrero de copa, faja de seda roja, reloj de bolsillo, gafas con montura de oro y bastón con empuñadura de plata. El erudito lo hizo pasar y, sin más preludio, lo condujo a la biblioteca donde, según dijo, los esperaban otros hombres que ya habían alcanzado la vida eterna.
Cuando llegaron a la enorme habitación, plagada de estanterías de madera cubiertas por incontables volúmenes, el hombre rico se sorprendió de no ver a ninguna otra persona, aparte del erudito. Cuando preguntó dónde estaban los demás, recibió esta respuesta:
“Aquí están todos. Platón y Aristóteles, Virgilio y Homero, Poe y Dickens, Kant y Hegel, Montesquieu, Rousseau y Voltaire, Locke y Hobbes, Stendhal y Baudelaire, Borges y Cortázar, Cervantes, Shakespeare y Goethe, Einstein y Russell, Tolstoi y Dostoievski, Lorca y Unamuno, Plutarco...”
El erudito dio la espalda al hombre rico para admirar la magnitud de sus libros mientras proseguía con la enumeración; el hombre rico aprovechó y lo golpeó en la cabeza con el bastón. El erudito cayó y el hombre rico volvió a golpearlo tres veces más, con mayor fuerza. Después limpió la sangre del bastón con un pañuelo blanco, prendió fuego a la biblioteca y se marchó a buscar la vida eterna en otra parte.

4 de marzo de 2010

Un paso de montaña

Hace muchos años, dos antiguos reinos se disputaron en cruentas guerras un paso de montaña. Durante décadas se sucedieron batallas multitudinarias, se tendieron arteras emboscadas, se edificaron fortalezas que fueron asediadas y destruidas. Muchos príncipes ganaron y perdieron su prestigio conquistando y defendiendo el paso, del que bajaban ríos teñidos de sangre hacia los fértiles valles a uno y otro lado de la cordillera.
Años más tarde, un terremoto sacudió los cimientos de la tierra y desmoronó las paredes de roca sobre el paso, haciéndolo impracticable. Pero para entonces los dos reinos ya habían desaparecido, consumidos por el esfuerzo de la guerra.

1 de marzo de 2010

Burocracia

"La burocracia se creó para ahorrarnos la molestia de la confianza."
Vladimiro Marrón

26 de febrero de 2010

La aguja del pajar


Buscado, originalmente cargada por Julikeishon -dibujos-.
Alguien me dijo una vez que, para encontrar una aguja en un pajar, había que ir de a poco, aplastando las pajas con ambas ambos, como aplaudiendo; las pajas se doblan, se quiebran, pero la aguja no. La aguja se clava en la palma de la mano y así te das cuenta de que la encontraste.
Además de que, como método, parece inverosímil, te hace pensar si de verdad valía la pena buscar la aguja. Hay cosas que es mejor dejar que se pierdan.

24 de febrero de 2010

El fin de la Historia


Urbi et orbi, originalmente cargada por Julikeishon.
“Todo comienzo y todo final supone siempre una exclusión. Todo corte en la delicada línea del tiempo es siempre un acto violento de arbitrariedad del cual solemos arrepentirnos, juzgando necesario un corte más abarcador. Al final de cuentas, volvemos al límite inicial para no abrazar toda la Historia...”
Tabb Capslocke en Historia del Universo

17 de febrero de 2010

Los inmortales


Reverde sin causa (PS), originalmente cargada por My Buffo.
Juan Martín Pérez Ruitort ha consagrado su vida a comprobar empíricamente la existencia de seres mitológicos, comúnmente calificados como “sobrenaturales”, “fantásticos” e “imposibles”.
En una de sus azarosas indagaciones, creyó dar con los inmortales. Dejó anotado en su diario:
“Los inmortales existen. Los he visto. No tengo aún pruebas, pero sí indicios. Sé que son ellos por su comportamiento, por su indiferencia ante la muerte.
”Estaba en mi automóvil, por la avenida, avanzando unos dos o tres kilómetros por hora por debajo del máximo permitido. Y entonces un hombre se lanzó a cruzar a mitad de calle, en un lugar que,
a priori, no estaba habilitado para tal fin; quizás le convenía cortar camino y se lanzó al asfalto sin pensárselo más. Ni siquiera miró hacia mí o a los otros automóviles que marchaban por la avenida; vista al frente, concentrado en el otro lado, el inmortal cruzó y punto. Nadie lo tocó, pero creo que no le habría importado sufrir un golpe.
”Comencé a prestar atención, observando a cada peatón con detenimiento: los había cautelosos, prudentes, e incluso miedosos; pero otros, en cambio, mostraban la misma actitud que aquél, totalmente arrojados, despreocupados, casi insolentes. Estaba claro que les daba lo mismo ser atropellados que no. Son los inmortales”.

Poco después de escribir estas notas, Pérez Ruitort murió, dejando su obra inconclusa. Nadie ha continuado sus investigaciones.

El árbol del ahorcado


El árbol del ahorcado, originalmente cargada por Julikeishon -dibujos-.
“Al amparo de las oscuras murallas sólo hay silencio. La muerte vigila, una sombra somnolienta vagando entre los árboles marchitos y la niebla espesa de resplandores fantasmales. La cuerda cruje contra una rama, despacio, suavemente, mecido el cuerpo por una brisa imperceptible. Una advertencia última para el viajero extraviado, un signo, una señal. A los pies de la fortaleza que sólo ven quienes van a morir, no hay otro vestigio de vida.”
Juan Pedro Soco Urtizberea

14 de febrero de 2010

Inspiración


Se sienta a una mesita vieja y enclenque, con las patas astilladas, el barniz descascarado, el cajoncito trabado y desfondado. Encima hay unos papeles en blanco, un cuaderno rayado de espiral y un bolígrafo azul, de los comunes.
Está cansado. Bosteza con pereza y estira los brazos. Toma el bolígrafo y garabatea rayitas en los márgenes del cuaderno. Aparece alguna letra suelta, un ojo, figuras abstractas y tachones, que van poblando sin control el angosto trozo de papel. El resto permanece impoluto.
Empieza a escribir, o quiere empezar a escribir, pero no se le ocurre nada. Prueba con lo primero que se le viene a la cabeza:
“Se sienta a una mesita vieja y enclenque…”

El péndulo, originalmente cargada por My Buffo.

10 de febrero de 2010

Voluntario


El joven Jean-Pierre Domecq deseaba con toda su alma participar en la Gran Guerra y así poder expulsar a los alemanes de la tierra de su bisabuelo (por línea matera).
Se alistó en cuanto pudo, recibió la instrucción militar básica y debió recorrer muchos kilómetros desde su casa hasta el frente de batalla. Allí, debió aguardar pacientemente en la retaguardia a la espera de las órdenes que lo lanzarían a la trinchera.
El 10 de noviembre de 1918 fue enviado a primera línea, pero no hubo indicación alguna de ataque. No obstante, la paciencia, el valor y el deseo de entrar en combate fortalecieron el espíritu de Jean-Pierre.
Murió el 11 de noviembre a las diez horas y veintitrés minutos, cuando a su compañero de filas se le disparó accidentalmente el fusil (¿ansiedad, tal vez?), poco antes de que se diera la orden de asaltar la trinchera enemiga. Su cuerpo fue contado como uno más en la innecesaria masacre.
A las once en punto, la guerra había terminado.

5 de febrero de 2010

Deseo en falso


Rincón lovecraftiano, originalmente cargada por Julikeishon en Basel.
Cierta vez, un hombre arrojó al estanque de los deseos una moneda
falsa y pidió un deseo. El deseo se cumplió, pero sólo en apariencia.

29 de enero de 2010

El ocho


Cuando es pibe y sueña con triunfar en primera, uno no espera jugar de ocho. Pero con los años se va acostumbrando a que siempre hay uno mejor para conducir al equipo con el diez en la espalda; o para aburrirse de meter goles con el nueve; o para volver loco al marcador de punta con el siete; o para desbordar mortalmente por el wing con el once; o para adueñarse de la banda con el tres o el cuatro; o para mandar en el mediocampo con el cinco; o para quitar y despejar con categoría vistiendo el seis; o para ser el baluarte defensivo, patrón del área, con el dos; o para salvar al equipo milagrosamente haciendo volar el uno hasta el ángulo, despejando un gol cantado. Pero nunca soñás con jugar de ocho.

Sin embargo, va pasando el tiempo y, en todos los cuadritos donde te toca jugar, la mediocridad te condena a vestir ese número tan cercano al infinito. Hasta que te acostumbrás y empezás a llevarlo con orgullo. Y decís: “Yo juego de ocho”.

Te ahorrás así que nadie sepa dónde meterte, que salte a la vista tu condición de relleno, de jugador del montón, de mal necesario. Vos sos un ocho y con eso solucionás el tema. Estás ahí para lo que te pidan, molestando al rival en el mediocampo, sin la responsabilidad de meter goles ni de evitarlos. Si no la tocás en todo el partido, es probable que nadie lo note. Y si estás inspirado puede que al terminar el match alguien te dé una palmadita en la espalda y te diga: “Bien, eh.”

El ocho, originalmente cargada por Julikeishon -dibujos-.

13 de enero de 2010

El Vampiro de Villa Soldati y otros asesinos

El Vampiro de Villa Soldati y otros asesinos es una red de relatos, una novela de fragmentos, la historia de una novela contada de a partes, intercalada con narraciones tan fantásticas como realistas. A través de un tronco principal van naciendo ramificaciones inesperadas, brotes inconexos, en un desorden que empieza por el final y acaba por el principio.
Se trata de una galería de personajes tan siniestra como cómica, que explora las razones de la sinrazón y el delicado vínculo entre realidad, fantasía, cordura y demencia, sin llegar a ninguna conclusión adoctrinadora.
Cada cuento es una historia independiente, pero nos sorprenderá hallar referencias cruzadas en una demostración de que, como en la vida misma, todo está ligado con todo.

Descargá el libro en este enlace.

De sabios, novios, ángeles, comunistas y otros seres mitológicos

De sabios, novios, ángeles, comunistas y otros seres mitológicos es un libro de relatos, una colección de narraciones donde lo fantástico se mezcla con lo cotidiano, en una ensalada de humor, ironía, teorías absurdas y personajes imposibles.
Una mirada sobre el mundo de quien se resigna a que las cosas son como son y piensa que en todo, incluso en lo feo, puede hallarse algo rescatable. Cada cuento es un nuevo desafío, un estilo distinto, un género diferente, una mirada diversa.

Descargá el libro en este enlace.

8 de febrero de 2009

No esperaban visitas...


No esperaban visitas..., originalmente cargada por Julikeishon -dibujos-.
Pero siempre es bueno recibir gente. Especialmente a la hora de cenar...

30 de agosto de 2008

Temores del pasado


La mansión del crimen, originalmente cargada por My Buffo.
A veces sólo una imagen basta para recordar el horror.